miércoles, 17 de abril de 2013


El Triunfo; el hogar del Pavón... y de otras aves

Cuentos y aventuras de un pajarero mexicano

La reserva de la biósfera “El Triunfo” se ubica al sur del estado mexicano de Chiapas, tiene aproximadamente 119,117 hectáreas, y es una reserva de la biosfera desde 1990. Aunque tiene diversos tipos de hábitat, lo más importante de este lugar, es el bosque de niebla…

Y a ese bosque de niebla tuve la oportunidad de ir durante tres días (y un poco más) durante enero de 2013, con un grupo de biólogos e investigadores del INECOL (instituto de ecología) para hacer un monitoreo del Pavón Cornudo (Oreophasis derbianus) Pajuíl (Penelopina nigra) y Quetzal (Pharomacrus moccino)  y bueno, como yo soy un observador de aves, aproveché el viaje para poder ver estas especies y algunas más: ahora comparto mi experiencia…

Para llegar El Triunfo hay que pasar por distintos lugares, el último pueblo por donde pasamos, se llama Jaltenango La Paz, y después, la carretera de vuelve un camino de tierra y los árboles empiezan a hacerse más grandes y vamos pasando poco a poco de un hábitat de selva baja a un bosque de niebla, me doy cuenta de eso, porque los escurrimientos de agua son cada vez más frecuentes y hay orquídeas en los árboles.

Después de un camino con muchas curvas, llegamos a Finca Prusia, donde nos preparamos para empezar a subir caminando, porque, para llegar al campamento El Triunfo, hay que subir aproximadamente doce kilómetros caminando.

Al ir subiendo poco a poco, el paisaje va cambiando, primero pasamos por cafetales: luego, poco a poco el bosque de niebla va ganando terreno, hay pequeños parches de bosque de pino. y conforme vamos subiendo, se empieza a sentir un poco de frío. Los paisajes que se ven desde el sendero, son increíbles, las cimas de los cerros se van acercando cada vez más, o más bien, tú te vas acercando a la cima.

La vista desde el sendero te quita el aliento... si te queda
Finalmente, después de algunas horas de camino, llegamos al campamento, ya está anocheciendo y se escuchan algunos Búhos (Strix fulvescens), que son comunes aquí. Una vez anocheciendo, empieza a hacer más frio: estamos a casi 2000 metros sobre el nivel del mar, y aquí, a veces la temperatura puede bajar hasta 0°c durante la noche.

A la mañana siguiente, nos levantamos antes de que amaneciera, para comer algo y comenzar el monitoreo; que consiste en caminar una distancia determinada y, si vemos alguna de las tres especies buscadas (Quetzal, Pavón o Pajuíl) hay que registrar el lugar, y el comportamiento: todo esto aporta datos para el conocimiento de la especie y acerca de su población.

Dentro del bosque de niebla hace frio y está muy húmedo, el agua escurre desde las copas de los enormes árboles que hay aquí, los Grey-breasted Wood-wren están cantando con fuerza, de hecho se escuchan varios individuos, pero no hay mucho más, el bosque está muy silencioso. Pero al seguir avanzando, empiezan a aparecer las aves; de repente aparece un Spectacled Foliage-gleaner, buscando su comida cabeza abajo entre las hojas, también hay Clarines Jilgueros cantando, un Becard que no se deja ver muy bien y por allá trepa un Spotted Woodcreeper: pero todavía no hay rastros de las aves que buscamos.

Cuando ya llevamos dos kilómetros caminados, escuchamos al Pavón: hace un sonido verdaderamente extraño, cómo cuando soplas por el cuello de una botella, unas siete veces: es un sonido de muy baja frecuencia, que incluso se puede confundir con el batir de alas de un colibrí, pero ahí estaba, era definitivamente un Pavón, tomamos los datos de donde lo habíamos escuchado, lo intentamos ver, pero es un ave muy sigilosa, y probablemente esté lejos: no lo encontramos.

Así que seguimos caminando para completar el transecto, para ese momento, ya hace calor dentro del bosque, de repente pasan zumbando los Green-throated Mountain-gem, que se alimentan del néctar de las flores de algunas bromelias, aparte hay algunas orquídeas en los árboles, musgos cubriendo todos los troncos, un Pavón muy quieto, unas cuantas lianas… ¡espera un momento! Ahí está el ave que buscamos: es un inmaduro, no tiene muy largo el cuerno rojo que caracteriza a la especie, todavía le falta crecer. Estamos tan concentrados en observarlo, que no nos damos cuenta que también hay otro Pavón escondido: es la madre del inmaduro, ella se acerca, y de da de comer. La observación de estos comportamientos es muy importante, en parte porque no se sabe mucho de los pavones y porque cada observación que se hace de ellos, es potencialmente, un dato no conocido.

Lentamente las aves se van alejando, son muy tranquilas y se toman todo con mucha calma, a pesar de que hay unos cuantos humanos observándolas, nos hemos encontrado con ellas casi al final del recorrido, por lo que acabamos de recorrer los últimos metros que faltan y regresamos al campamento.

El pavón cornudo (Oreophasis derbianus)
Pero nos espera una sorpresa, porque al regresar, en el lugar donde escuchamos al primer Pavón del día, ¡encontramos otros dos! Son dos adultos en cortejo: es increíble el comportamiento que tienen; el macho llama desde un lugar alto, y la hembra le responde (los llamados de machos y hembras son distintos) el macho es estimulado a comer por el llamado de la hembra y después, el mismo macho alimenta a la hembra, como si fuera una cría.

¡Y los Pavones continúan su cortejo sobre nuestras cabezas! Y se van moviendo lentamente hacia adentro del bosque…



(esperen por la segunda parte)

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